lunes, noviembre 05, 2007

Salmona y..... las manos



La modelo tenía unos ojos grandes, una fina piel blanca, senos erguidos y unas manos largas que me impresionaron particularmente. Empecé a dibujar y a mirar con detenimiento, sobre todo sus manos.
Cruzábamos miradas. Empezó un juego extraño.
Terminada la sesión recogí mis lápices, carboncillos y papel, y me dirigí a la salida muy lentamente con la esperanza de volverla a ver.
No tenía ninguna idea en mente. Esperé un rato en la puerta.
Me distraje viendo salir a los otros alumnos.
Se apareció delante de mí sonriendo.
Le hablé del trabajo que me había costado dibujar sus manos.
Se rió y me dijo: «Chez toi ou chez moi».
Empezamos a caminar en silencio.
Dos cuadras más adelante entramos en un vetusto edificio.
Vivía en una pequeña alcoba repleta de muñecas.
Mientras las observaba empezó a desvestirse.
Me dijo: «No te voy a cobrar, me gustaron tus manos dibujando las mías».

Fragmento editado de Tríptico Rojo.
Marcelo

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