martes, mayo 19, 2015

ATAHUALPA YOU PUNKY

Algunos años atrás y finalizando octubre, nos aventuramos como habitualmente hacemos con unos compañeros de búsqueda hacia la provincia de Salta, con la intención de volver a visitar en las cercanías de Metan los restos que quedan, ocultos bajo el monte, de la mítica ciudad de Esteco.

Esta desaparecida ciudad de la colonia española ubicada en lo que es hoy territorio argentino, fue un hito en la toma de posesión del blanco por sobre los naturales, y su ubicación, fundamental para el desarrollo de la economía de esta parte de Sudamérica en el camino del Alto Perú hacia el Río de la Plata.
Fue bautizada después de varios traslados hasta su sitio actual en 1610, con el nombre de
Nuestra Señora de Talavera de Madrid de las Juntas de Esteco, pero tanto en la documentación antigua como en los relatos de viajeros, se la denomino simplemente como Esteco.

Su traza era como la mayoría de las ciudades de la corona en América respetando las Leyes de Indias, con amanzanamiento formando una cuadricula y asentada en las cercanías del río Piedras o Juramento.
Un rasgo característico de la ciudad era la prosperidad de sus habitantes debido al intensivo intercambio comercial con el Alto Perú.


A través de las descripciones de los valiosos objetos que llegaban desde Filipinas, China, Manila y las costas de América del Sur, se ponía de manifiesto el desmedido despilfarro de dinero de sus acaudalados colonos.
Y tal es así que sobre estos acontecimientos se tejió en la época una leyenda, en la que se presagiaban grandes desastres para la ciudad de Esteco y para sus familias.

"Salta saltara, San Miguel florecerá y Esteco perecerá" (antigua profecía citada por Juan Alfonso Carrizo)

No vamos nosotros a creer en presagios...
Pero lo cierto es que después de haber sufrido varios malones de indios diezmando la población, fundamentalmente el de 1686, la bien establecida ciudad de cincuenta hectáreas amanzanadas con sus iglesias, cabildo y propiedades particulares fue completamente destruida por un terremoto en 1692 quedando sus ruinas sepultadas para siempre.

Imbuidos en nuestros pensamientos imaginándonos como iba a ser nuestro contacto con tan mágico e histórico lugar, decidimos cenar como debe ser en un sitio así, tan cargado de hispanidad, hispanidad que reconocemos y admiramos en busca de nuestros orígenes a través del estudio de las "casas de los antiguos", como suelen llamarles los lugareños.
Empanadas Criollas y Cabrito, con mayúsculas, cocinado todo al horno de barro en el club de Metan. Y por supuesto, vino salteño.
A esa altura, nuestra felicidad era plena, como niños a punto de comenzar la aventura de sus vidas esperando con ansias el amanecer para salir al encuentro de esos llamativos montículos alineados cubiertos de vegetación entre el monte, por ser estos las construcciones sepultadas, y a partir de las cuales se delinean las calles y la plaza mayor.

De pronto algo rompe el hechizo y la atmósfera de nuestra criolla cena. Escuchamos un cántico a lo lejos acercándose cada vez más y resonando en nuestros oídos, que decían a viva voz y con mucha algarabía...

JA LO WIN!! , JA LO WIN!! , JA LO WIN!! , JA LO WIN!! , JA LO WIN!!

Nos miramos los cuatro con sendos bocados a medio engullir sin llegar a entender de que se trataba esa bulliciosa manifestación.
De pronto como una visión extravagante, hasta para nosotros citadinos porteños, se nos aparece un camión con acoplado desbordando gentes del pueblo, junto con un micro de la empresa ATAHUALPA lleno de personajes disfrazados y coreando ante nuestro estupor.......JA LO WIN!!
ESTABAN FESTEJANDO HALLOWEEN, una tradicional festividad con raíces celtas que se celebra en los países de origen anglosajón. Habitualmente he visto este tipo de festejos en los COUNTRIES de Buenos Aires en los que, por la impostación de costumbres de la América del Norte, se terminan adoptando sin ningún tipo de recelo y peor aun, con beneplácito. Es comprensible que resulte muy divertida, sobre todo para los niños por el hecho de disfrazarse con el motivo de infundir terror, pero que sin duda nada tiene que ver con nuestra identidad cultural y menos aun, con la de los habitantes de Metan. Debiéramos preguntarnos por que adquirimos ciertas costumbres of North América.

Después de dormir algunas horas salimos en dirección al lugar de las ruinas de Esteco, nuestro tan emblemático sitio de estudio. Luego de andar unos cuantos kilómetros palpitando el contacto con la tierra que habitaron los antiguos, llegamos al monte que cobijo sus secretos durante más de tres siglos.

Y allí otro duro golpe a uno de los elementos fundamentales de nuestro acervo cultural.
Varias topadoras desmontando y arrasando con todo lo que estaba a su paso.
Las ruinas con sus casas, calles, tejas, paredes de tapia, tiestos de cerámica indígena y española, todo entremezclado con árboles centenarios arrancados, tierra y maleza formando verdaderos terraplenes.
Esteco estaba siendo borrada para siempre, como tantos otros sitios históricos que son patrimonio de los argentinos.

Mientras tanto en la América del Norte donde Halloween es un festejo tradicional, existen preservadas para sus futuras generaciones las ruinas de una ciudad contemporánea de Esteco llamada JAMESTOWN, fundada por los primeros colonos ingleses llegados a América, en lo que es hoy el estado de Virginia en el año 1607 y desapareciendo en 1699.



Prácticamente las mismas fechas y tiempo de vida que Esteco.
Jamestown, un asentamiento que es sitio histórico, parque arqueológico, modelo de conservación cultural, es un ejemplo de cómo un país se expresa a través del reconocimiento, preservación, consolidación y DIFUSIÓN de sus orígenes tanto coloniales como de sus pueblos originarios.

En la difusión esta el secreto, o a caso quién de nosotros no ha oído hablar de una joven india hija de un cacique y casada con un colono de JAMESTOWN llamada POCAHONTAS? No es un personaje de ficción sino una persona real que habitaba en la zona de Jamestown en el instante de su instalación, y que luego de haber vivido en la colonia fue llevada a Londres. Hollywood se encargo de difundirlo.
En la elección y difusión de cuales son los elementos emblemáticos que representan a una nación transformándose en su patrimonio, está la clave de un horizonte cultural cierto.
Difundir, enseñar, hacer conocer, hacer docencia.
¿Cómo podemos querer a alguien que no conocemos? ¿Cómo podemos cuidar algo si no sabemos que existe?
Como podemos preservar algo si no sabemos reconocer su valor o si nadie nos lo dijo?
Y en este sentido los United States saben perfectamente hasta como colonizar a través de la difusión de su cultura, esto dicho sin ánimo de ofender, pero, si no como explicamos que en la Argentina festejamos Halloween y conocemos a Pocahontas de Jamestown pero desconocemos nuestros festejos más ancestrales y nuestros referentes históricos.

¿Tanto humanos como arquitectónicos como entre tantos, el cacique Juan Calchaqui y mi tan querida Esteco?


Casualmente una cierta cantidad de los objetos encontrados en excavaciones en Esteco son exactamente los mismos que los encontrados en Jamestown, a pesar de haber sido uno colonia española y el otro colonia inglesa.


¿Sera que tenemos más OBJETOS en común que OBJETIVOS en común?
 No olvidemos que les llevamos más de un siglo de ventaja en América, pero no parece.


Alejandro Falabella
(Textos publicado el 31 de Octubre de 2010, Blog A5 PU-PA)

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