martes, julio 08, 2008

Cuestión de piel (ropaje o esencia)




(Nuevo Museo de Arte Contemporáneo en Nueva York. Sanaa arquitectos 2007).

Las lecturas que la obra admite son múltiples y variables. Es posible reconocer aciertos o desaciertos.

Se puede acordar con la validez de las operatorias formales que insistentemente definen la obra o reconocer en esto una reducción, una síntesis que empobrece.

A favor o en contra la obra despierta la percepción, exige atención y concentración.

Y es en esta condición de provocación donde resida tal vez su riqueza.

Riqueza cierta que como provocación nos despierta: es esa la esencia de la obra.

Ha sido capaz de superar el incierto margen de lo potencial para imponernos con crudeza esa provocación.

Allí está con su elemental juego de cajas en composición exponiendo su desnudez.

Desnuda de innecesarias complejidades que disuelvan esa constante voluntad de provocación.


¿Cuales son lo medios?

Un estricto y manifiesto afán de complitud. De inmediata y elemental correspondencia expresiva. Pues las esencias no se ocultan ni se alejan. Se perciben en lo inmediato.

Territorialidad, estructura y lenguaje en una única expresión completa. De donde surge el lenguaje como carácter destacado.

Y allí la piel.

No es una respuesta tardía, necesaria, impuesta. Es una condición fundarte sin la que la obra pierde el sentido.

Aparece a lo último denotando lo primero.

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