viernes, noviembre 23, 2007
Detalle tectónico... Foster y Gaudí
Esta envolvente de paneles multicolores, inspirada en la técnica de la mayólica multicolor de Gaudí ( según propia confesion de Foster) es el detalle tectónico que "resuelve" y gana el concurso para la remodelación del estadio del Barcelona .Se trata de paneles translúcidos multicolores vinculados con una grilla de cables.Esta pantalla estará construída en paneles de policarbonato y vidrio con color.
Desde afuera el mosaico creará un efecto vibrante de colores, reflejos y sombras. Desde dentro las baldosas filtarán los diferentes componentes de los colores al interior de las gradas generando una ambiente festivo.
Esta técnica milenaria se llama trencadís y consiste en crear imágenes con fragmentos de cerámico.
Es un ejemplo contundente de lo que he dado en llamar detalle tectónico ( ver bajada anterior).
Lo interesante de este detalle es que resuelve el tema de la piel para envolver el estadio pero además no es una solución foránea sino una reelaboración aggiornada de una técnica milenaria muy vinculada a Barcelona y a su arquitecto referencial Gaudí.
Con esto quiero decir que es una propuesta que nace imbrincada en la cultura del lugar
Se trata entonces de la legítima invención de un detalle tectónico contextual.
Van mas imágenes en la otra bajada
Marcelo
miércoles, noviembre 21, 2007
Respuesta al "otro Gastón".
"El lunes justamente hablabamos de este tema materia-materialeidad y Federico decia que en esta etapa debiamos poner el ojo en este tema para asi definir el lenguaje del proyecto. Mientras yo pensaba y entendia de alguna manera que debiamos intensionar la relacion entre los materiales en funcion del concepto de cada proyecto.
que lo liviano lo sea ....
que lo que se toca se toque,
que cada material cumpla y exprese su funcion particular y esta en funcion del la idea del proyecto.
Tambien decian que la manera era a traves del dibujo y yo pensaba y entendia que del nivel de detalle de este se podia mostrar la relacion de los materiales.
Pero siento que al darle detalle va perdiendo brutalidad y con ella la expresion del concepto. Entiendo que de la tension entre
lo concreto, real y posible.
con .....................
lo conceptual, expresivo y sensible .
se van creando y definiendo los proyectos, pero me cuesta establecer el limite en esta relacion, y siento que me cuesta desarrollarla en el momento del hacer, generandome dudas ...... entonces no se si estoy entendiendo bien lo que debo hacer en esta etapa.
Gastón podríamos " hablar"días enteros sobre el tema.
Esta muy bueno que lo hayas planteado porque , en verdad , es una cuestion esencial de la arquitectura.
Es habitual que, trabajando sobre la concreción de la propuesta los materiales cobren cierta autonomía que a veces debilita el carácter de la misma.
Entonces uno siente que su proyecto va perdiendo identidad, es lo que vos expresas como" va perdiendo brutalidad", expresión muy acertada ya que no se entiende el brutalismo como trabajo de brutos sino como sana mostración de la materia y su amalgama en la arquitectura.
Bien entendido un proyecto Brutalista es aquel que no utiliza disfraz alguno y muestra en su construcción la pureza y hasta crudeza de los materiales que entran en el juego.
En este punto debería comentarte que una tarea primordial en la etapa en que te encontras, (espero que muchos compañeros estén en el mismo trance), es discernir entre dos tipos de detalle.
el detalle técnico.
el detalle tectónico.
Llamamos detalle técnico a aquel que hace al oficio natural del hacer, es el detalle habitual de lo que en los contratos figura como " de acuerdo a las reglas del arte", de alguna manera tambien podríamos llamarlo detalle standard o preconcebido. En esta situación se utiliza toda la experiencia previa de la industris de la construcción y se la aplica criteriosamente en la obra de marras.
EL detalle tectónico es el detalle sobre el cual se funda el lenguaje arquitectónico, es un detalle cargado de invención , podríamos decir que el detalle técnico es un detalle objetivo , en tanto el detalle tectónico es subjetivo.
Lo vemos claro en Murcutt, el tiene la habilidad de discernir muy claramente cual es el detalle esencial, el que el y solo el tiene que diseñar ... el detalle fundacional de la estética .
El detalle que, en síntesis , resuelve no solo el tema técnico sino que se convierte en el bastión de la cualidad formal del lenguaje.
Al respecto enla próxima bajada va el trabajo de Foster para el estadio del Barcelona ( acaba de ser publicado en Clarin suple arquitectura de este martes).
Es un ejemplo extremo de lo que les estoy contando.
Buena entrega
Marcelo
PD Remarqué en negrita la s porque normalemente se escribe intencionar haciendo referencia a la voluntad o intención .
No obstante es muy sugerente el término intensionar, en tanto posibilidad de descubrir las tensiones que interactúan entre los materiales y que propoenen vínculo o rechazo.
martes, noviembre 20, 2007
lunes, noviembre 19, 2007
Murcutt y Mies . Aqui si ..... Menos es Mas



Seguimos en la confrontación Mies - Murcutt.Mies y Murcutt ...
Mies decía Dios esta en los detalles.Murcutt sabe discernir cual es el detalle de cada obra.
Es como si perfecccionara el concepto.
No hay detalles hay el detalle.
Uno solo , el que gesta la idea.
El detalle que resuelve la materialidad constructiva y la expresividad plástica tectónica.
Un sólo detalle al que se adscriben todos los demás.
El apotecma miesiano se perfeccciona entonces asi
Dios está en el detalle.
Marcelo
Murcutt .... construyendo arquitectura




Palabras de otros

Una perlita en la lectura del Diario del dia a dia…
"En nuestra cultura contemporánea en la que todos estamos sometidos a una intensa estimulación exterior, en especial por el medio electrónico, resulta crucial el papel del espacio arquitectónico como refugio del espíritu.
Realmente, hay que tomarse muy en serio los sueños.
En occidente siempre ha habido un intento de hacer del edificio religioso, sea una iglesia medieval o renacentista un objeto eterno para la celebración de Dios. El material elegido, como la piedra, el ladrillo o el concreto, esta destinado a preservar eternamente lo que hay dentro. Pero en Japón no hay nada de esto, ya que el templo se hace de madera. El espíritu divino que hay en el templo es eterno, de modo que el envoltorio no necesita serlo.
No creo que la arquitectura deba hablar mucho. Debe permanecer en silencio y dejar que hable la naturaleza en forma de luz de sol y de viento.
Quiero darle al poder de la naturaleza una presencia en la sociedad contemporánea y proveer de este modo la clase de lugares estimulantes que hablan directamente a cada sensación del hombre como un ser vivo, corpóreo. Es más, recuperar de los estratos de la historia no la forma o el estilo, sino la visión esencial de la naturaleza y la vida que discurre desde su raíz. El espíritu de la cultura en otras palabras.
Hay un rol y una función para la belleza en nuestra época.
Sin adentrarnos en el ambiguo reino del espíritu humano- felicidad, cariño tranquilidad, tensión-, la arquitectura no puede alcanzar ese contenido de ficción que pretende. Y este es el reino auténticamente propio de la arquitectura, aunque sea imposible formularlo. Sólo después de contemplar ambos mundos, el real y el de ficción, puede existir la arquitectura como expresión y elevarse al reino del arte.
La gente tiende a no usar la palabra belleza porque no es intelectual: pero tiene que haber una superposición entre belleza y el intelecto.
Pienso que la arquitectura se pone interesante cuando se muestra este doble carácter: la máxima simplicidad posible y, a la vez, toda la complejidad de que pueda dotársela.
Cuando vi la luz proveniente del óculo del panteón en roma, supe que quería ser Arquitecto."
Revista Ñ 17.11.2007/Perlas cultivadas/Tadao Ando/ Arquitecto Japonés
Etiquetas: textos
viernes, noviembre 16, 2007
Trabajo en taller



Etiquetas: proyectos
miércoles, noviembre 14, 2007
lunes, noviembre 12, 2007
escalando (con Santana)
Esperamos que GS nos envie material grafico pertinente para agregar al texto aqui copiado.
Lo interesante tal vez sea entender que distintas escalas abordan diferentes (o cualificativamente distintos) problemas.
Si como dice Gaston, nos olvidamos de lo vivencial del sitio, es probable que perdamos una esencia fundamental de nuestro proyecto, su gesto y su voluntad.
Si no nos adentramos con las manos y la sensibilidad en los problemas tectonicos, materiales, nos estaremos quedando afuera de algo?
En ese intermino, en ese intersticio de escalas y experiencias, en el zoom in y el zoom out, en la profundidad de campo de cada cercania al ejercicio proyectual, reside la pregunta.
Que quiero? que propongo? que veo? que entiendo? como es? para que lo hago?
o en palabras usadas recientemente en el blog...
Que me interesa? Que me preocupa?
Los dejo con Gaston Santana
Ura

Retorno a Chacarita
Yo creo firmemente que cualquier obra arquitectónica se hace del entorno y forma parte del mismo.
Cuando digo esto no me refiero a que hay que llegar a una arquitectura referencial del mismo, sino, estar plenamente conciente de que, se quiera o no, la arquitectura es el entorno.
Ahora, cuando uno proyecta un tipo de ejercicio, que podrá llegar a ser o no una obra construida, el entorno se puede llegar a perder en el proceso. Al hacer el ejercicio de retornar a Chacarita volví a ver esas cosas que al principio parecían definitorias del proyecto que había perdido. No se si esta reflejado o no en mi trabajo, pero ese no es el punto.
El entorno es una palabra muy usual en los pasillos de la facultad, pero nunca nadie me trato de definir bien que significa, gracias a dios es demasiada compleja y da a lugar a que cada uno tome lo que mas la enriquezca a su sentido.
El diccionario de la real academia española la define vagamente como: “Ambiente, lo que rodea”. Eso me hace acordar de la primera vez que fui al terreno. Era un viernes a las 12 de la noche, estaba yendo para la casa de un amigo que hacia una fiesta en su casa y daba la casualidad que quedaba a 7 cuadras de “la esquina”.
Cuando fui saque un par de fotos y me fui rápido porque el lugar me daba mala espina y había un cana que me miraba medio raro.
Después al otro día me fui a la tarde a verlo de vuelta. Era totalmente diferente! luminoso y aunque no pasaba mucho por ahí, a una cuadra estaba abarrotado de gente comprando en esas ferias de plaza, muchas familias.
También había unos pibes sentados en la esquina de ese galpón abandonado dándole una sonoridad especial a mi recorrido a grito de “Aguante chaca!”
Para mi todo eso define el lugar, “mi chacarita”, supongo que todos tienen su pequeña chacarita en su mente, pero espero que no les pase como a mi, que me había quedado perdida entre los cartones.
miércoles, noviembre 07, 2007
Rigor tectónico como capacidad sensible (parte I)


La voluntad de precisar en la expresión explícita de un lenguaje, donde estructura (o estructuralidad) y materia (o materialidad) asumen un vital protagonismo, parecieran continuar el camino dado por el develamiento sensible del espacio y de sus vitales cualidades...
Es en la exploración atenta de las texturas y las luminosidades de donde han de brotar las rigurosas definiciones de la materia.
Ahondando en la expresión de acuerdo con la capacidad de precisar en la aprehensión sensible del espacio y de sus in-tensionadas cualidades.
martes, noviembre 06, 2007
Salmona . Homenaje

De sus múltiples conversaciones con el arquitecto colombiano, Claudia-Antonia Arcila va registrando, mientras hace las veces de una atenta interlocutora y amanuense, una memoria decisiva para la cultura colombiana.
Su lectura hace recordar que el conocimiento es la mejor manera de hurgar en unos cimientos. En algo que se construye con furor y con paciencia, al mismo tiempo. Y también, que la cuadrícula del recuerdo, algo que sobrevive a los días casi siempre de manera inconsciente, es más reveladora que la realidad inalterada.
Se trata de una poética del espacio, para decirlo con Gaston Bachelard, que establece su centro en una preocupación por el hombre y por algunas de sus más claras utopías.
Cuando narra, o revisita el jardín de la casa de su infancia, Salmona recuerda el crecimiento del niño que fue y el crecimiento de un árbol en su mirada, un árbol que daba a su habitación y que como a una suerte de “Barón rampante”, el personaje de la novela de Ítalo Calvino al que le vino la gana de vivir en una encina, lo tornaba habitante de su cuarto pero también habitante de sus ramas.
Es el regreso a los espacios míticos de la infancia, algo que de alguna manera recuerda .....
Esta evocación de un árbol que sigue sembrado y dando sombra en el jardín de la memoria, es algo que me parece de mucha importancia para entender una parcela de la obra de Salmona, no un simple ejercicio de la nostalgia, si recordamos la trascendencia que le da en sus construcciones a la naturaleza, a ese entorno vegetal que no riñe con la arquitectura, con un arte que es para bien y para mal una suerte de sobrenaturaleza.
Una historia de los espacios puede hablarnos de manera más veraz que una historia de los hitos arquitectónicos, como lo recordara con tanta precisión José Luis Romero, en contra de la visión “presentista” que desprecia y anula las huellas.
De ahí, de esa exploración sensorial en yunta con la razón, su insistencia en la poesía. De ahí también su insistencia en leer los espacios para encontrar sus más escondidos secretos, algo que fuera tan caro a los lectores de piedras y tarascas, como sucedía con los resabiados Villon y Rabelais, dos virtuosos conocedores de las catedrales y de la interpretación que puede hacerse de un espacio, dos especialistas en la lectura que puede hacerse de una casa, incluida la de Dios.
Leer este libro es repasar rincones y entender que la buena arquitectura se edifica no solo en la monumentalidad sino en la casera humildad de lo que no tiene grandes pretensiones estéticas, en aquello que enaltece y dignifica la historia cotidiana.
Y el ritmo. Es casi seguro que una casa sin ritmo pueda caerse al primer temblor. No hay construcción de Salmona que no posea un ritmo, algo que está habitado desde adentro. Sabe muy bien que hay edificios cuyos espacios interiores son música de cámara, música para uno o dos habitantes en los que cada uno toca su parte. Y música abstracta y hasta música aleatoria que subraya o determina el discurrir de una obra. Una casa abandonada, de tal manera, debe cantar a capela, seguramente de manera asordinada. Todo deviene música y diálogo en la mejor arquitectura.
La suya es una arquitectura que aún en sus aspectos más abstractos no intenta sofocar las emociones ni escamotear la interpretación, como si se tratara de un músico que busca silencios y voces en el espacio elegido. Es una forma de traducir los espacios, con todas sus cargas históricas y emotivas, de trasladarlo a un lenguaje propio que se articula con ellos, algo así como un fecundo diálogo casi imperceptible que se establece entre el adentro y el afuera.
Resulta placentero leer las opiniones de nuestro emblemático arquitecto a propósito de la poesía y de la música como parte fundamental de su quehacer arquitectónico, como una fragua para fundir los metales de una suerte de arte combinatorio.
Lo mismo ocurre con sus apreciaciones de los edificios ceremoniales, así sea de los vestigios de arquitecturas que para él resultan más sorpresivos y estimulantes a la imaginación en la vivencia personal que en los libros de historia, que en la más cimentada erudición.
Lo anterior es algo que me hace recordar al Henri Michaux de “En otros lugares”: “¿Por qué sólo las ruinas y las más humildes chozas consiguen conmovernos y parecer más humanas, aunque habitarlas sin duda resulte incómodo, mientras que las casas confortables son siempre engorrosas, hostiles y extrañas?”.
Ese sentido de lo que falta o de lo que alguna vez fue, parece ponerse de manifiesto cuando Rogelio Salmona construye sus edificaciones y, por supuesto, cuando emprende todas estas reflexiones de las que somos sus privilegiados lectores o sus privilegiados oyentes. En esta segunda instancia reflexiva se nos revela, una vez más, como un pensador, como un poeta y como un humanista.
Otro asunto al que nos conduce su pensamiento tiene que ver con la forma como se vive en un pedazo del mundo, como se habita un paisaje.
Lo que no puede trasladarse quizá sea el tipo y la intensidad de la emoción, pero sí algunas de sus resonancias, algunos traslados jamás mecanizados de una a otra realidad.
Recuerdo, mientras leo un paraje en el que Rogelio Salmona fusiona un rincón del barrio de su infancia bogotana -el barrio Teusaquillo-, con un rincón de París, la carta que recibió un amigo de parte de un colombiano que vivía por entonces en Inglaterra. Le decía, en medio de las grandes soledades lingüísticas y de las grandes soledades vitales, que “Londres es igual a Teusaquillo, pero sin amigos”.
Inútil hacer una tautología de este libro realizado al alimón, de manera morosa y amorosa por Claudia Antonia Arcila y Rogelio Salmona. Más aún cuando los límites de sus propuestas son múltiples y a veces intangibles para espíritus en exceso cartesianos, como si habitáramos en una suerte de fronteras movedizas en las que, a cada tanto, se cambia de temperatura y de voltaje.
La infancia. La casa. El paisaje. La ciudad.
Resulta innecesario, sin duda inútil, explicarlo: “el mar no necesita que le digan que es grande”, decía Luis Vidales. Resulta inadecuado leerlo en voz alta, con la oratoria de las definiciones. Es mejor asediar al libro desde las preguntas y desde los asombros interiores, es mejor compartir pálpitos y ejercer nuestras propias intuiciones.
Nada resulta más cierto en este caso que lo dicho por el poeta checo Vladimir Holan en uno de sus inquietantes poemas de “Una noche con Hamlet”: “el buen vino está en sí mismo... El arte también”.
Que te acoja la muerte con todos tus sueños intactos.«Amén», de Álvaro Mutis.
lunes, noviembre 05, 2007
Salmona y..... las manos

La modelo tenía unos ojos grandes, una fina piel blanca, senos erguidos y unas manos largas que me impresionaron particularmente. Empecé a dibujar y a mirar con detenimiento, sobre todo sus manos.
Cruzábamos miradas. Empezó un juego extraño.
Terminada la sesión recogí mis lápices, carboncillos y papel, y me dirigí a la salida muy lentamente con la esperanza de volverla a ver.
No tenía ninguna idea en mente. Esperé un rato en la puerta.
Me distraje viendo salir a los otros alumnos.
Se apareció delante de mí sonriendo.
Le hablé del trabajo que me había costado dibujar sus manos.
Se rió y me dijo: «Chez toi ou chez moi».
Empezamos a caminar en silencio.
Dos cuadras más adelante entramos en un vetusto edificio.
Vivía en una pequeña alcoba repleta de muñecas.
Mientras las observaba empezó a desvestirse.
Me dijo: «No te voy a cobrar, me gustaron tus manos dibujando las mías».
Fragmento editado de Tríptico Rojo.
Marcelo
Salmona

Salmona y el paisaje

Se empieza a mirar el paisaje como hecho cultural y a elaborarlo con arquitectura.Una catedral puesta en un paisaje plano está creando ese paisaje y a la vez un símbolo particular ligado a una serie de hechos no solamente estéticos sino también históricos, sociales, de comportamiento y misterio.
Eso fue lo que intenté con las Torres del Parque.
Apareció de repente la enorme silueta de esa catedral que tiene un contenido espiritual, religioso.
¿Fue elaborada para transformar ese paisaje?
No.
Se transformó el paisaje y creó una espacialidad diferente.
Fragmento editado de tríptico rojo
Marcelo
Salmona.... Vivir y morir en Venecia?

Donde jugaran los niños



El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son y de las que no son.
Casi automaticamente medimos a diario la realidad fisica. Estacionar entre dos autos, estirar la mano a tientas en busca del despertador que no para de gritar, jugar la rayuela.
De la mano de la banda mejicana le pregunto a Julia, Donde jugaran la(o)s Niña(o)s ?
Luz-agua


Le hemos estado pidiendo a los chicos que nos envien sus proyectos para poderlos compartir con la creciente comunidad. Con los textos de Marcelo, vemos las reflexiones acerca de la obra de Rogelio Salmona. Todo lo que se puede expresar del trabajo constante de un gran arquitecto.
ASi que hay que ver para entender, trabajar para poder hablar . Asi que por favor compartanos sus trabajos para poder hablar, crear.
Como un dedo que golpea incesante en el hombro, la arquitectura y su representacion debe tender a ser una. Mejor, la arquitectura y muchos otros temas donde la representacion es tan solo uno de ellos debe ser uno. Releyendo a salmona y viendo la arquitectura desde su pensamiento me robo sus palabras:
"La arquitectura es tan deudora de lo cotidiano como de lo más espiritual del arte: ayuda a resolver los pequeños problemas del hombre, pero se encarga, al mismo tiempo, de los grandes temas de la civilización y las grandes obras de la cultura universal. Es también la mirada que recorre con rigor y con entusiasmo las pequeñas cosas de la vida, que sublima lo cotidiano; que resuelve bien, por ejemplo, una ventana porque a través de ella entra el paisaje o que al diseñar un patio sabe que desde allí descubre el hombre las estrellas y le da un límite al infinito."
La representacion entra en el momento en que los problemas que se quieren expresar estan planteados. Es la forma en la que hablamos y nos hacemos entender. Gonzalo tiene un proyecto, nos esta tratando de contar una historia. Lo interesante sería tal vez leer lo que el quiere decir con su proyecto, la historia que nos esta contando. La forma como se devela el ante el problema planteado. Que los niños aprendan en un espacio que funciona de tal manera que se muestra de tal otra. Pero como se muestra su proyecto. es la maqueta la clave de unas plantas de plasticamente se componen en la aguada. Es el muro en su espesor y forma el que da cuenta de los problemas, es solo la planta la que da el sentido al proyecto ?
De manera analoga, y excusandome en la forma en que gonzalo presenta su propuesta, insistentemente, acuarela, pienso en turner y tambien pienso en mies .
Observar los dibujos de mies en sus court houses, son ver el pabellon, la busqueda esta en la forma como pudo expresar sus pensamientos sus opiniones, su escritura!
Probablemente el mejor paisajista de todos los tiempos, Turner consigue aquí su máximo logro en lo que constituye una obra casi impresionista. La pintura es una sensacional conclusión a las investigaciones de Turner sobre la luz y la atmósfera. El auténtico protagonista, por encima incluso de la dinámica locomotora, es la cambiante atmósfera inglesa, acrecentada por el vapor que desprende la poderosa maquinaria.


Un crítico escribió, durante su exposición en 1844: “un tren se te echa encima, un tren que avanza realmente a 50 millas por hora y que el lector haría bien en ir a ver antes de que salga del cuadro”
domingo, noviembre 04, 2007
sábado, noviembre 03, 2007
Homenaje a Salmona



Después de tomar en cuenta la dimensión social y urbana de la arquitectura de Salmona y de un análisis de los puntos más importantes de su trabajo, se ha organizado una exhibición en la que se que se propone abordar su obra desde cinco grandes capítulos.
Muros calados. Celosías que permiten el paso de la luz y del aire. Su uso es frecuente en lugares tropicales. Los muros calados son ya clásicos en el trabajo del arquitecto colombiano y retoman el concepto de filtrar la mirada, de mirar sin ser visto.
Agua. Elemento de ambientación, de uso frecuente en las arquitecturas mediterránea, árabe y oriental, tanto en la vivienda como en los lugares de culto y en el espacio público. Es símbolo de vida. Salmona tiene varias maneras de tratarla. Una de ellas son las atarjeas o canales en patios, corredores, jardines y huertos y cuyo objetivo es dejar correr el agua, oír su murmullo y refrescar el ambiente. También utiliza los "espejos de agua que sirven como reflejo para crear otro paisaje y duplicar la arquitectura".
Pérgola. Tramado que actúa como una cubierta virtual. Salmona ha aprovechado la pérgola como un tamiz de luz que permite que el espacio se transforme según cambian los rayos solares. Su uso está relacionado con el manejo de los muros calados.
Ladrillo. Elemento de arcilla cocida que se ensambla con otros iguales para formar estructuras de mampostería. Es reconocido como distintivo de la arquitectura bogotana y como un sello personal en la obra de Salmona, quien ha extraído de este material el color, la forma, la escala y la textura, y ha construido bóvedas, muros, pisos e incluso diseños de elementos especiales como jambas y alfajías.
Lugares de encuentro. Escaleras, corredores, plazas, patios, espacios de circulación y de estancia propician la concurrencia de la gente. Para Rogelio Salmona es esencial el concepto de lo social y por ello el encuentro con el otro es parte fundamental de su propuesta arquitectónica.
Bóveda. Estructura de cubierta que le debe su resistencia a la curvatura de su superficie. Salmona retoma esta forma arquitectónica y le devuelve la preeminencia que tenía antiguamente en las edificaciones, en especial la bóveda rebajada o sarracena. Allí juega con la circularidad para cubrir espacios o recintos.
Luz. Como ocurre en las casas árabes, la introducción de la luz en muchos de los proyectos de Salmona se hace de manera gradual y transitoria. Se pasa de la claridad de la calle a la penumbra del zaguán o el corredor, y de allí nuevamente a la claridad del patio. La luz se va ajustando y con ella la privacidad de los recintos.
Homenaje a Salmona



LA OTRA ORILLA
Se nos fue Salmona, queda la luz de sus ojos
Tengo que saltar por encima del pudor para hablar de Rogelio Salmona. Son cosas del alma que no debería contar; son asuntos personales que quizás no interesan al lector, pero no encuentro otra manera de expresar mi admiración y mi afecto por el amigo que se ha ido.
Muchas veces, en las indescifrables montañas en las que me perdí por años, en la soledad de las noches, pensaba que el día en que volviera a vivir en la ciudad tendría que hacerlo en un lugar construido por Salmona.
Sentía el viento indomable que golpea sin cesar los árboles en el cielo abierto del campo y me acordaba de que, en los pasillos y laberintos forjados por Salmona, el viento deambula con una insospechada mansedumbre.
Evocaba esa mágica manera de contar con el viento, de recuperar el viento, de llevarlo al interior de los edificios mediante aberturas dejadas en los dinteles o en las ventanas engañosas. El artificio es bello: el aire choca contra el tejido de ladrillo y pierde el ímpetu y se cuela con timidez por los orificios.
En ocasiones, desde la hamaca o debajo del emparrado de una improvisada cama, podía contar las estrellas o mirar embelesado la Luna durante largas horas y entendía el asombro y la alegría de un amigo que vivió en un apartamento en el centro de Bogotá y alguna vez me contó que Salmona era capaz de llevar el brillo del cielo a la tranquila noche de una habitación acudiendo a medidos ventanales.
Cuando vine de nuevo a la ciudad, a la paz, a la vida civil, busqué con afán un lugar que tuviera la huella del arquitecto mítico y encontré un pequeño apartamento en Bogotá y tuve la suerte de conseguir un crédito para hacerme al sitio. He vivido en ese rincón desde 1995 y en este tiempo no solo he disfrutado del desafió que el sol les planta a los muros inermes en los atardeceres, sino que he visitado poco a poco muchos de los edificios diseñados por Salmona en Bogotá y en otros lugares del país.
Comprendí un poco el secreto. El hombre, en su trasegar, levantó casas y luego aldeas y después ciudades para tomar distancia de la naturaleza, para alejarse de la agresión de las otras especies, para protegerse del frío, para dejar de mirar por momentos el azul infinito, el verde inmenso y el diverso color de la tierra.
Salmona realizó un movimiento inverso. Se propuso romper esa distancia. Su arquitectura está hecha de terrazas, corredores, patios y ventanas, desde donde se puede ver y tocar el mundo. Ahí, al alcance de los ojos y de las manos, está el agua y están los árboles, está el sol y la noche desnuda.
En los últimos años hablé varias veces con Salmona. Me había hecho a la ilusión de que podía construir con él un lugar en La Candelaria y compré una casa derruida para cumplir el sueño. Como sabía de su enfermedad, me acerqué con aprensión a proponerle el proyecto y me acogió con una generosidad conmovedora. Con el diseño en la mano hemos esperado meses y meses a que la Alcaldía expida la norma que orientará las nuevas iniciativas de construcción en el centro histórico.
Entre tanto, aprovechamos algunos ratos para hablar de su vida y de sus obras. Supe por él que esa idea de buscar la identidad entre la arquitectura y el entorno tiene sus raíces en la Grecia antigua.Pero la mirada de Salmona ha iluminado de manera especial esa idea, para fortuna de Bogotá y de Colombia.
La luz de sus ojos ha quedado para siempre en cada muro que los artesanos del ladrillo han levantado bajo su conducción en la ciudad de sus afectos.Este jueves, en el sepelio, me encontré con María Elvira, su compañera, y en medio de la tristeza reafirmamos el compromiso de que llevaremos también a una callecita de La Candelaria la luz que nos legó el arquitecto mayor de nuestra tierra.*
De un artículo de León Valencia columnista de EL TIEMPO de Bogotá
editado por Marcelo









































